DONDE ESTA EL VERDADERO RUDOLF HESS?/en spandau nunca estuvo.

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hessssssssssss
al cumplirse otro año del
asesinato del doble de Rudolf Hess, en la prisión de
Spandau, en Berlìn, voy a comenzar a escribir este relato
espeluznante.
A finales de los años sesenta, yo residia en Viena como
Embajador. Era Ministro de Relaciones Exteriores de Chile
Gabriel Valdés Subercaseaux, un caballero, con todas las
cualidades de las viejas estirpes de mi paìs. Estàbamos
destinados a entendernos y a apreciarnos. Recibì un oficio
confidencial, firmado por él, con una extraña petición:
Visitar a Simón Wiesenthal, residente en Austria. Era éste
el conocido “cazador de nazis”, quien habrìa declarado, al
diario The Observer, de Londres, que Martin Bormann
residia en Chile, pues “un diplomàtico chileno le habìa
ofrecido en venta su pasaporte

El ministro me pedia ir a ver a Wiesenthal y solicitarle
el nombre del diplomàtico.
Martin Bormann fue el Secretano General del Partido
Nacionalsocialista alemàn, por lo que estuvo al lado de Hitler
hasta el fìnal, logrando escapar del Bunker de Berlìn en el
ùltimo momento. Hay también versiones de que fue muerto
en la calle; otras de que logró escapar a Sudamérica; o bien,
que fue hecho prisionero por los rusos.
La verdad fìnal sobre el pasaporte de Bormann me fue
dada a conocer en raras circunstancias, las que he relatado
en mis Memorias de Ely Yo. Una amiga de Bormann, en el
sur de Chile, se lo hizo llegar a un escritor chileno de
izquierdas, que no era diplomàtico, quien se lo ofreció en
venta a Wiesenthal. Debiendo éste salir de Chile durante el
Gobierno Militar, murió en extranas circunstancias, en un
hospital de Bulgaria.

Hace ya bastantes
años, en uno de mis
ùltimos viajes a Europa,
debì encontrarme en
Alemania con el ex Jefe
del Contraespionaje de
las SS a u s t r i a c a s ,
Wilhelm Landig, autor
del libro Tiempo de
L o b o s en T hul e .
Preparaba ahora uno
nuevo sobre el espìa que
estuvo junto a Hitler hasta el final, de nombre en código
“Werther”, y que logró escapar a Rusia. Sostenìa que era
precisamente Martin Bormann, quien habrìa muerto no
hacìa mucho en Moscù.
Le rebatì, diciéndole que Bormann habìa estado en
Chile y que no fue un espìa de los rusos.
Me acompanaba a la entrevista el Presidente de
los “Nuevos Templarios” de Austria, R. Mund, quien
se harìa conocido por su libro El Rasputìn de
Hìmmler. Escuchó la opinión de Landig y la mìa
sobre Martin Bormann, apoyando a Landig. Después
me invitò a cenar a su casa.
Lo que de ahi sigue ya no parece que hubiera sucedido
en este mundo, sino en una realidad de sueno, o pesadilla

“Se hace necesario”, me dijo, “que usted converse
con alguien muy importante, un ex ingeniero de las armas
secretas de Hitler. No ve a nadie, ni siquiera se sabe que
existe, pero lo voy a llevar a conocerle, para que usted le
exponga su opinión sobre Bormann…”.

Es de noche. La ciudad està en penumbra.
Caminamos basta que aparece una débil luz. Es un kiosco
malamente iluminado, guardando un gran portón con un
letrero de la “Coca-Cola”. Pienso que nos hemos
extraviado, que no puede ser éste el fin de nuestro viaje.
Dentro del kiosco hay un hombre en mangas de camisa,
con unos papeles sobre una tabla. Mund me lo presenta: es
el ingeniero de las armas secretas y éste es el ùnico trabajo
que ha podido conseguir, sin que se divulgue su identidad.
Como si estuviera informado sobre mi y a lo que vengo,
me recibe cordialmente. A mi pregunta de que piensa sobre
Bormann, me responde de la manera mas inesperada y
extrana, con otra pregunta: “-^Sabe usted quién era
Hitler?”.
Bastante sorprendido, le respondo: “-jPor supuesto
que lo sé! ^Cómo no lo voy a saber?…”.

“-No”, me dice. “Usted no puede saberlo, porque
nadie lo sabe, nadie lo supo a ciencia cierta… /.Sabìa usted
que los rusos encontraron en el Bunker y en la Cancillerìa
de Berlin catorce cadàveres de Hitler, todos iguales? ^Cuàl
era entonces el que cremaron en el jardin del Bunker? ^,Cuàl
era el verdadero Hitler? ^Y el que partio bacia la Antàrtica?
Lo mismo con Martin Bormann y con Rudolf Hess… ^Cuàl
es el verdadero Bormann, el que estuvo en Chile o el que
murió en Moscù?…”.
Nunca, en todos mis años de luchas, de combates,
antes, durante y después de la Gran Guerra, me habìa
encontrado en una situación parecida. Aquì, en una noche
fantasmal, en una ciudad como de sueño, junto a estos dos
personajes extraños: uno, el Jefe de los Templarios, y el
otro, constructor de las armas secretas del Tercer Reich.
Ambos son viejos luchadores, serios, confiables.
El ingeniero sigue hablando:
“-«-.Sabia usted que los cientìficos del Tercer Reich
nos adelantamos mas de cien anos en los descubrimientos
de la tècnica, de la mecànica y también de la biologìa?
^Sabìa usted que se logró no sólo la clonación y la robòtica,
sino la duplicación? |Sì, la duplicación! jYla duplicación
perfecta! Entonces, ^quién era Hitler? Y Martin Bormann…,
^era el espìa o el otro?”.

Porque, a propòsito
de ello, recuerdo una
pelìcula que viera siendo un adolescente, en el Internado
Barros Arana: Metrópolis, de la primera mitad del sigio
XX, en la que ya se conseguìa duplicar a una mujer, en un
experimento hecho por un cientìfico, sin que se llegara a
saber cuàl era la autèntica,Quién fue el verdadero Hitler? ^Quién fue
Martin Bormann?…

El caso mas estremecedor, y que ha acontecido aquì
mismo, en nuestro tiempo, a la vista de nuestros ojos, es el
de Rudolf Hess. El que volò a Inglaterra, en plena Guerra,
que fue hecho prisionero y, después de cuarenta años en la
prisión de Spandau, en Berlin, fue asesinado, no era Rudolf
Hess. Asì lo asegura el doctor Hugh Thomas, en su libro
El Enigma de Rudolf Hess, publicado en 1980. Nos cuenta
que, cuando debió reemplazar en Spandau al mèdico
norteamericano, tuvo que atender a Hess de una
bronconeumonìa y, al tornarle una radiografìa del pulmón,
descubrió con sorpresa que no aparecìa la cicatriz de una
herida a baia de la Primera Guerra Mundial. “Y una herida
en el pulmón jamàs se borra”, nos dice. Junto con eso, este
Hess comia carne (siendo que el autèntico era vegetariano)
y por los primeros veinte años en prisión se negò a recibir
las visitas de su familia, su esposa y su hijo, “por temor aque no le reconocieran”. Mirandole fijo a los ojos, el doctor
Thomas le dice: “-jTù no eres RudolfHess!”. Se espanta,
sale corriendo y se orina. Cuando el doctor le alcanza,
balbucea: “-jSì…, pero ya es muy tarde!…”.
Thomas sostiene que el verdadero RudolfHess fue
cambiado por Himmler antes de iniciar el vuelo y que el
que volò a Escocia, en busca del Duque de Hamilton, para
proponer la paz a Inglaterra, era un doble.
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Hace muy poco ha aparecido otro libro sobre el
mismo tema: Doublé Standards. The RudolfHess Coverup,
escrito por Lynn Picknert, dive Prince y Stephen Prior,
que se extiende por mas de cuatrocientas pàginas. Con
acopio de datos y documentos, confirma que el verdadero
RudolfHess es quien llega a Inglaterra, donde es esperado
por el Duque de Kent y por Hamilton. Y es alii donde,
vìctima de un atentado, muere junto a Kent, siendo
asesinado por aquellos que no deseaban la paz. Asì, el
“doble” habrìa sido creado por los ingleses junto con los
alemanes anti-hitleristas. Y éste seria el que luego hace esas
extrañìsimas declaraciones en el Proceso de Nuremberg,
El “doble”, en su prisión, contemplaba una gran foto de la Luna,
donde se hallaba “su verdadero” Rudolf Hess.
l&s que desconciertan a sus antiguos camaradas, entre ellos
a Goering, von Ribbentrop y Rosenberg.
Tras tantos anos en prisión, cuando la caida del muro
die Berlìn, y ante las intenciones de los rusos de liberar al
prisionero, los ingleses se preocupan, ya que el “doble”
podria ser descubierto y toda la oscura trama urdida en la
sombra del tiempo y de los años, en el mas siniestro de los
centros del gobierno del mundo, saldrìa a la luz. Con gran
urgencia se prepara su asesinato y (como nos revela el hijo
de Rudolf Hess, en su libro Who Murdered my Father,
RudolfHess?) del cadàver se han extraìdo un testiculo, el
pàncreas y otros órganos interiores. Es la acción
ifiternacional de Skull andBones y un crimen ritual
cumplido en el mas macabro de los hechos de la historia
del hombre.
Sin embargo, el verdadero Rudolf Hess no fue
asesinado, ni en Alemania ni en Inglaterra. Habìa salido a
tiempo en dirección a la Base de Neuschwabenland, en la
Antàrtica2.
Y Adolf Hitler lo sabia, porque fue él quien lo
decidió.

3. En su cuarto de la prisión de Spandau, el “doble” de Rudolf Hess
tenia frente a si una gran foto de la Luna, donde se hallaba “su”
verdadero Hess. Por otra parte, los norteamericanos nunca mas han
intentado retornar a la Luna, porque, cuando fueron -si es que en verdad
fueron-, la encontraron ocupada.

. Seguramente, en la creación del
Doppelganger, en la duplicación perfecta lograda en la
Alemania Nazi, fue necesaria una Iniciación en un
esoterismo basta ahora desconocido, en una Orden muy
poderosa, en conexión con el Tìbet secreto, con Hiperbórea
y con los extraterrestres. De este modo se logró
“materializar” el cuerpo astrai, el Lingasarira, y hacerlo
ubicuo; es decir, no sólo duplicarlo, sino también
“multiplicarlo” a voluntad. Y éste fue el misterio de la
duplicación en el Tercer Reich, el que me fuera revelado
en una noche ya muy lejana de Austria.
MAYA

Hemos vivido yvivimos en un mundo ilusorio, donde
ya nadie sabe quién es quién y si al hablar con una
determinada persona lo hacemos con la autèntica o con
alguien que no existe. Hoy la duplicación es plagiada por
una élite cientìfica al servicio de la minoria satànica que
controia el mundo (para elio disponen de su arquetipo del
“Golem”). Asì, todo es ilusorio; es Maya, como los hindùes
definen la realidad.

miguel serrano.

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